La iniciativa pretendía instar al Gobierno a que esto se haría en el plazo de tres meses
Redacción Médica
El Pleno del Parlamento de Galicia ha rechazado la proposición no de ley del PSOE, y apoyada por el BNG, que demandaba la puesta en marcha “en el plazo de tres meses” de los servicios de radioterapia, hemodinámica y medicina nuclear en el Hospital Lucus Augusti de Lugo. La iniciativa ha recibido 38 votos en contra y 36 a favor.
El Grupo Socialista ha denunciado que el Hospital Lucus Augusti, operativo desde el mes de enero, ha nacido con “graves carencias”, tanto a nivel de personal como de servicios. “Hay que ampliar el número de médicos y enfermeros”, ha defendido el PSOE, a la vez que ha denunciado que “no se han puesto en marcha servicios esenciales prometidos por el presidente Feijóo.
De esta manera, según el PSOE, “el Hospital Lucus Augusti es el único hospital de capital de provincia que no cuenta con los servicios de hemodinámica, medicina nuclear y radioterapia, servicios esenciales en cualquier hospital moderno y que obliga a miles de pacientes a trasladarse a Coruña o Santiago para recibir los tratamientos necesarios”.
La medida socialista ha recibido el apoyo del BNG, que ha presentado una enmienda apoyada por el grupo proponente. Esta aportación instaba al Gobierno autonómico a poner en marcha la acreditación universitaria de este centro sanitario.
Pero todo ello ha sido rechazado con los votos en contra del PP, que también ha presentado una enmienda, rechazada por el PSOE. Esta medida popular solicitaba a la Junta a la de Galicia, a través de la Consejería de Sanidad y del Sergas, a “garantizar la competencia y el equipo necesario para los servicios de radioterapia, medicina nuclear y la hemodinámica durante el año 2011”.
El diputado del PP Miguel Santalices ha señalado que desde la inauguración del hospital ha redundado “en una mejora cualitativa y cuantitativa en la atención a pacientes con problemas del corazón o cáncer, evitando los desplazamientos”. Además, ha lamentado la “desastrosa política de la Junta bipartidista que dejó Galicia”. Por último, Santalices ha llamado a la calma a la ciudadanía de Lugo y ha pedido a la oposición que “apoyen formas de gestión ágil, que permitan la construcción rápida de infraestructura de salud y la disponibilidad de equipos con la máxima economía y seguridad económica”, además de pedir que “recapaciten sobre la racionalización de la prestación de productos farmacéuticos ya la actitud del gobierno central, los 100 millones de ahorro anual podría esfumarse”.
Mobilízate "Saúde para todos" cap.15 (08/03)
NOTICIAS DA SAÚDE (EUROPA PRESS)
NOVAS DA SAÚDE
NOTICIAS GALIZA
NOVAS DE GALIZA:
13 abr 2011
Asociaciones critican los "recortes" de la Xunta en materia de drogodependencias
El colectivo siente "preocupación" por su futuro y reclama que se aseguren los puestos de trabajo y se amplíe la red
Europa Press
Los miembros de la Asociación Galega de Profesionais de Drogodependencias y otras Conductas Adictivas, en compañía de sindicatos y otras asociaciones, han criticado este miércoles los "recortes" que, según sus datos, sufrirán este año 2011 las aportaciones de la Xunta para este tipo de recursos al tiempo que han reclamado su integración en el Servizo Galego de Saúde (Sergas).
Así lo ha explicado este miércoles la presidenta de Aprodeca, que ha expuesto su "preocupación" por el "futuro de la atención a las drogodependencias" en Galicia ante las "últimas noticias de la actuación de la Consellería de Sanidade", que pasan, según ha explicado, por "continuos recortes de presupuesto y programas".En concreto, la presidenta ha explicado que en 2010 los centros asistenciales recibieron un millón de euros menos que en 2009 y que de cara a este año, aunque no se dispone de los datos detallados, la consellería ya les ha anunciado una "importante" disminución de presupuesto en el ámbito de la prevención.
En concreto, ha señalado que el Plan Comunitario de Vite recibirá 16.000 euros menos que el año pasado, mientras que la Fundación Érgete recibirá 50.000 euros menos y Fenat sufrirá una reducción desde los 24.000 a los 18.000 euros, por ejemplo. Además, ha hecho hincapié en la "importante reducción" de ayudas al apoyo jurídico, que "en algunos casos recibirán la mitad de subvención" que en 2010.
Además, la responsable ha criticado la "falta de información" existente por el momento, dado que, si bien en años anteriores el montante del convenio entre Sanidade y la Fegamp para financiar estos servicios aparecía desglosado, este año 2011, los siete millones de euros para los ayuntamientos incluyen de forma conjunta los programas de asistencia, prevención y mantenimiento de los centros de salud, por lo que cifrar la reducción de fondos es "difícil".
PLAN DE TRASTORNOS ADICTIVOS
Por otra parte, la presidenta de Aprodeca ha sumado a esta situación la redacción del nuevo Plan de Trastornos Adictivos que está tramitando la Xunta y en el que se presenta "una mera declaración de intenciones y muchas ambigüedades sin concretar". "Por parte de los profesionales existe una creciente preocupación por el futuro de la atención a las drogodependencias en Galicia", ha señalado la presidenta, que ha destacado que en la propuesta de la consellería "ni siquiera se considera como objetivo la integración de los recursos en el sistema público", tal y como recogía el anterior plan.
Toda esta situación, han explicado los profesionales, está provocando la "supresión o reducción" de algunos de los programas activos, así como "recortes económicos y de personal" e "inseguridad" entre los trabajadores, entre otras circunstancias.
Para protestar contra esta situación, la Asociación iniciará una campaña informativa destinada a que la sociedad "conozca la realidad" de este servicio y sus demandas. Para ello, se editarán más de 1.000 carteles y 5.000 trípticos que se distribuirán en los centros sanitarios, los centros de atención a la drogodependencia y entre la ciudadanía en general.
RECLAMACIONES
Entre las reclamaciones del colectivo está que el nuevo Plan de Trastornos Adictivos "incorpore objetivos y medidas para garantizar la continuidad y calidad de los dispositivos de drogodependencias actuales", así como la incorporación de estos recursos al Sergas.Además, han solicitado el reconocimiento de la prevención como "herramienta indispensable", la "continuidad" de los recursos de reinserción y asesoramiento jurídico" y el apoyo a la labor de las asociaciones y ONG.
Finalmente, han reclamado que la Xunta comprometa la adjudicación de un presupuesto fijo plurianual para cada servicio y que ponga en marcha "medidas para la consolidación" de los puestos de trabajo.
APOYO DE LOS SINDICATOS
Los sindicatos CIG, UGT y Comisiones Obreras han apoyado este miércoles las reivindicaciones de este colectivo al tiempo que han criticado la intención de la Xunta de "privatizar" este servicio.En concreto, María Xosé Abuín, de la CIG, ha criticado que la Xunta pretenda "desmantelar" el Plan Galego sobre Drogas, al tiempo que ha visto como "prioridad" en la Administración la "introducción dentro del sistema sanitario de las instituciones privadas".
Por su parte, Lola González, de CC.OO. ha reclamado que "algo tan cercano como es el problema de las drogodependencias sea atendido como se merece", se "mantengan todos los puestos de trabajo" y se "amplíe la red dentro del sistema público". "Llevamos más de dos años con un auténtico caos dentro de las políticas de la consellería", ha asegurado la sindicalista.
En la misma línea, Luis Jerez, de UGT, ha reclamado que se aseguren los puestos de trabajo de estos profesionales y se "integren" en la "red pública de asistencia sanitaria" en contra de la "privatización" que, según ha señalado, pretende la Xunta.
RECURSOS
Unos 400 profesionales trabajan en Galicia en el ámbito de la lucha contra las drogodependencias, que trata a unos 12.00 pacientes a través de 365 programas de prevención.En concreto, la red cuenta con 17 unidades asistenciales de drogodependencias, ocho unidades de día, tres comunidades terapéuticas, seis unidades de tratamiento del alcoholismo, 43 equipos de prevención dependientes de ayuntamientos o mancomunidades, 16 asociaciones con programas de actividades preventivas, cinco pisos de inserción y ocho programas de asesoramiento jurídico.
Médicos de Catalunya y sanitarios "indignados" protestan contra los recortes
Trabajadores de varios hospitales planean paralizar Barcelona durante una hora
Europa Press
El sindicato Médicos de Catalunya (MC) y la plataforma virtual 'Indignados (No al recorte en la sanidad)', respaldados por CGT, han convocado para este miércoles tres protestas diferentes en Barcelona para hacer frente a los recortes anunciados por el Govern de hasta 1.000 millones de euros.
Bajo el lema 'La salud no se rebaja', el sindicato médico ha convocado a sus delegados a las 11 horas frente a la Conselleria de Salud, en un acto en el que está previsto dejar centenares de tijeras frente al departamento, en alusión a su intención de rebajar en un 10% el presupuesto del año anterior.
A las 13 horas, profesionales de diversos centros sanitarios tienen previsto cortar las calles y vías de acceso a Barcelona, en la línea de protestas similares que se han sucedido durante los últimos días.
En declaraciones a Europa Press, fuentes de la plataforma 'Indignados' han señalado que trabajadores del Hospital Vall d'Hebron cortarán la Ronda de Dalt, los de Bellvitge la entrada a Barcelona por la autovía de Castelldefels, los del Hospital del Mar la Ronda Litoral, y los del Clínic las calles Urgell y Villarroel.
El objetivo es concentrar las protestas de forma "más sincronizada", en un intento por paralizar la capital catalana durante una hora, al que también está previsto que se sume algún ambulatorio.
La plataforma 'Indignados', un movimiento popular surgido en Facebook hace unos días y que ya suma 6.000 adhesiones, ha convocado igualmente otra protesta "sin siglas" de sindicatos ni partidos a las 17 horas frente al Monumento de Colón.
La concentración, comunicada y autorizada por las autoridades, sería un éxito si logra reunir a unas 800 personas, según los organizadores, que han remarcado el carácter apolítico y extrasindical de la concentración.
De hecho, los sindicatos CC.OO. y UGT --a los que se ha sumado el sindicato de enfermería Satse-- han convocado otra concentración este jueves en la Plaza Sant Jaume, en este caso para protestar contra los recortes.
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Viva polémica entre PP y PSOE por los servicios pendientes en el HULA
La Voz de Galicia
En el Parlamento de Galicia expuso ayer una propuesta la diputada lucense Concepción Burgo (PSOE) para que en un plazo no superior a tres meses sean puestos en funcionamiento los servicios de radioterapia, hemodinámica y medicina nuclear en el HULA. Burgo afeó al popular Jaime Castiñeira que no apoyase su iniciativa, que se votará hoy.
Concluida la sesión parlamentaria, Castiñeira manifestó que todo lo necesario para los servicios citados por Burgo está en proceso de licitación, por el procedimiento de concurrencia competitiva. Los equipos -aseguró- estarán instalados antes de fin de año. Recordó que para medicina nuclear se precisa la autorización del Consejo Superior de Energía Nuclear.
La socialista Burgo, a su vez, señaló que «non están nin sequera abertos os concursos para a adquisición del equipamento necesario para estes servizos».
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12 abr 2011
Farjas: “El Gobierno de Zapatero no responde a la propuesta de constituir la mesa de cooperación sobre el catálogo”
La conselleira dice que Xunta, profesionales y pacientes seguirán buscando excelencia y ahorro
Redacción Médica
La consejera de Sanidad gallega, Pilar Farjas, ha reiterado que "está encima de la mesa" del Gobierno central la posibilidad de "retirar en cualquier momento" la solicitud de suspensión del catálogo priorizado de fármacos de la Xunta, y ha recalcado que, mientras tanto, el Servicio Gallego de Salud (Sergas) "buscará la eficacia y la excelencia".
Farjas ha criticado que aunque la Xunta "ha solicitado al Ejecutivo central la constitución de la mesa de cooperación" para abordar este tema "no ha habido respuesta por parte del Gobierno de Zapatero".
En esta línea, Pilar Farjas ha subrayado que, pese a la decisión "unilateral" del Ejecutivo que preside el socialista José Luis Rodríguez Zapatero de solicitar la suspensión de este catálogo, los profesionales gallegos seguirán "impulsando la aplicación de políticas de eficiencia".
La titular de Sanidad de la Xunta ha incidido en que, para conseguir esta excelencia, el Sergas "contará con la colaboración de los profesionales" para aplicar un catálogo que, a juicio del Gobierno gallego, es "la muestra firme de la voluntad de garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario público".
Así, ha instado a profesionales y pacientes a colaborar para que "cuando existan dos medicamentos, una marca más cara y otra de menor coste, siempre se escoja la alternativa más eficiente que promueva la sostenibilidad".
Redacción Médica
La consejera de Sanidad gallega, Pilar Farjas, ha reiterado que "está encima de la mesa" del Gobierno central la posibilidad de "retirar en cualquier momento" la solicitud de suspensión del catálogo priorizado de fármacos de la Xunta, y ha recalcado que, mientras tanto, el Servicio Gallego de Salud (Sergas) "buscará la eficacia y la excelencia".
Farjas ha criticado que aunque la Xunta "ha solicitado al Ejecutivo central la constitución de la mesa de cooperación" para abordar este tema "no ha habido respuesta por parte del Gobierno de Zapatero".
En esta línea, Pilar Farjas ha subrayado que, pese a la decisión "unilateral" del Ejecutivo que preside el socialista José Luis Rodríguez Zapatero de solicitar la suspensión de este catálogo, los profesionales gallegos seguirán "impulsando la aplicación de políticas de eficiencia".
La titular de Sanidad de la Xunta ha incidido en que, para conseguir esta excelencia, el Sergas "contará con la colaboración de los profesionales" para aplicar un catálogo que, a juicio del Gobierno gallego, es "la muestra firme de la voluntad de garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario público".
Así, ha instado a profesionales y pacientes a colaborar para que "cuando existan dos medicamentos, una marca más cara y otra de menor coste, siempre se escoja la alternativa más eficiente que promueva la sostenibilidad".
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11 abr 2011
Farjas decide, Galicia móvese
Máis de catorce plataformas agrupan o movemento veciñal en defensa da sanidade pública. A maioría xurdiron ou reactiváronse nos dous últimos anos: loitan contra a privatización desde o eido local e defenden os intereses da súa comarca, servizos, hospitais e áreas sanitarias.
Xornal de Galicia
Xornal de Galicia
A pesar de ser unha das materias máis sensibles para os cidadáns, toda crise económica trae consigo reformas nos sistemas sanitarios. En España, as máis duras están tendo lugar en Cataluña, onde o Goberno, que xa fixo as contas no papel, quere aforrar, ou máis ben recortar, o gasto sanitario un 10%, o que no día a día significa pechar quirófanos e, segundo os sindicatos, prescindir de 7.000 empregos, fundamentalmente sanitarios. Mentres os cataláns reaccionan ás medidas que lles afectan, o resto do Estado debate sobre un globo sonda chamado copago, que non apoia nin o Partido Popular de portas para fóra, pero que non por iso deixa de encher titulares de prensa. Tampouco neste caso parece que os votantes queiran, en vésperas de eleccións, volver a cofinanciar un sistema de saúde que xa pagan e que, pese as constantes gabanzas que recibe, está entre os peor financiados na UE dos Vintesete: España ocupa o posto número catorce en canto a investimento en sanidade, segundo estudos da Universidade Pompoeu Fabra (UPF). Tamén en Galicia, a recesión e o cambio de Goberno viñeron acompañados dunha das palabra que máis evitan pronunciar os políticos porque saben que non gusta cando se aplica á saúde: privatización. O que a conselleira de Sanidade, Pilar Farjas, vende como unha xestión máis eficaz, está tendo unha resposta clara na rúa. Miles de persoas demostrárono nos últimos dous anos, nos que o movemento artellado polas plataformas en defensa da sanidade galega se converteu nun dos máis sólidos do país.
Estas asociacións xurdiron ao albor doutra gran crise, a do petróleo do ano 73, que trouxo consigo todas as reformas neoliberais das décadas dos 80 e os 90. Foi tamén entón cando a presidenta británica Margaret Thatcher introduciu en Inglaterra os sistemas de financiamento por concesión administrativa nos hospitais, hoxe descartados alí por ineficientes, pero que a conselleira galega retomou – como os seus homólogos de Valencia e Madrid fixeron nas súas comunidades–para os centros centros hospitalarios de Vigo e Pontevedra. En Galicia, con este pano de fondo, o movemento asociativo prendeu en Vigo hai xa tres décadas, segundo o portavoz de SOS Sanidade Pública, Manuel Martín, porque foi na cidade olívica onde “se ensairon sempre os intentos de privatización da sanidade galega”.
“O movemento das plataformas nace entre os 80 e os 90. É a época de gobernantes como Ronald Reagan e Margaret Thatcher, cando se introducen reformas neoliberais na sanidade e se comeza a defender a idea de que hai que reducir o Estado e de que os sistemas públicos deben empregar a lóxica da empresa privada para diminuír a burocracia e mellorar a competencia; os médicos e sanitarios, as asociacións de veciños e de doentes crónicos e os sindicatos –que representaban os traballadores estatutarios da sanidade, pero tamén a todos os demais, que perciben parte do seu salario en especie, a través das prestacións de saúde– fixemos entón unha alianza para parar isto”, relata Martín. “No caso galego, comezamos preocupándonos polas listas de espera, das que non se sabía nada e que hoxe son públicas, e pola privatización dos servizos sanitarios, que comezou cando se asignou unha área a un hospital privado como Povisa, que non reunía as condicións para atendela; logo viñeron o Medtec, que era unha sociedade pública, que podía ser privatizada e que se empregou para xestionar a alta tecnoloxía nos hospitais e desgazar os servizos de cirurxía cardíaca e homodinámica; e as fundacións, coas que se xestionaron hospitais como os de Verín, o Barbanza ou o Salnes”, prosegue o facultativo, que atribúe á presión das plataformas en defensa da sanidade éxitos como a reintegración das prestacións que levaba o Medtec e as fundacións dentro do Servizo Galego de Saúde (Sergas).
Actualmente, hai máis de catorce plataformas en defensa da sanidade pública en Galicia, agrupadas todas baixo o selo SOS Sanidade Pública, imaxe de marca creada hai un ano, di Martín, como “unha estratexia de márketing” porque o certo é que todo este entramado asociativo ten vida propia. Hai asociacións, como a de Vigo, cunha longa tradición; outras como as de Ourense –que sacou á rúa esta mesma semana a máis de tres mil persoas– ou a da Coruña, que viñan de vello, pero que se reactivaron agora, mentres que a maioría naceron por mor da xestión sanitaria do actual Goberno, ata o punto de que este mesmo mes xurdía a do Barbanza. Todas elas comparten un obxectivo común: facer fronte a privatización do sistema sanitario, pero desde o ámbito local. É por iso que integran na súa estrutura as asociacións veciñas e, nalgúns casos, mesmo a corporacións municipais. É o caso da Plataforma contra a privatización e polo hospital único de Pontevedra, que conta co apoio de trece concellos, ademais do de PSdeG e BNG –que están con EU na maioría das agrupacións–, cinco sindicatos e varias asociacións de veciños.
OS ÚLTIMOS EN CHEGAR
Esta dinámica repítese por toda Galicia. A plataforma da Barbanza naceu xa co apoio de 17 colectivos (catro partidos; cinco sindicatos, incluído o comité de empresa do hospital e oito asociacións da zona), ao día seguinte de comezar a súa andaina xa eran 18. Apareceu ante a posibilidade de que a Xunta concedese á Fundación Renal Íñigo Álvarez de Toledo (Friat) a xestión do tratamento de diálisis no hospital comarcal, como xa acontece nos de Verín e O Barco, onde esta empresa pon o persoal e o Sergas as instalacións, de xeito que, tal e como denunciaban PSdeG e BNG esta mesma semana, deixan de ter nefrólogo de garda.
“No noso caso, tiñamos pensado constituírnos logo das eleccións, para montar a plataforma á marxe do proceso electoral, pero vimos que non podíamos agardar porque se ía privatizar a diálese e, se non o chegamos a facer, se non montamos follón estaba todo dito”, explica Marián Rodríguez, voceira da asociación, que engade: “O que queríamos é que a xente vise que esta non é unha loita do hospital, senón dos usuarios, de toda a poboación”.
Parece que está sendo así porque, como explica a portavoz de Sanidade do BNG no Parlamento, Ana Luisa Bouza, “a sanidade é un dos servizos públicos máis visibles, a xente ve o que pasa cando vai a urxencias e, cando se decata de que pode desaparecer, deféndeo”. “Durante o bipartito mellorouse a asistencia, reducíronse as listas de espera, creáronse os plans directores dos hospitais e iniciouse a construción de centros de saúde; agora o deterioro é moi visible porque se pechan servizos e se privatizan outros e son os propios profesionais os que ven as necesidades e tiran das plataformas, que sempre estiveron aí”, engade a nacionalista.
Á loita contra a privatización de servizos nas rías, a Galicia interior engadiu a de preservar as súas áreas sanitarias, como forma de xestión de recursos e medios. Os rumores de que hospitais comarcais como o de Burela, na Mariña, ou o de Monforte de Lemos, no sur de Lugo, podían quedar para atender a crónicos, mentres a atención sanitaria se centralizaba en Lugo, nunha área única de Primaria e Especializada, fixo que os veciños se mobilizasen nestes concellos para facer ver a Consellería de Sanidade que non estaban dispostos a renunciar a servizos que viñan de vello. Uns dez mil monfortinos e habitantes da contorna dixéronllo en multitudinarias manifestacións a titular do departamento, Pilar Farjas, que se viu obrigada a acudir ao concello lugués a transmitir tranquilidade. E o mesmo ocorreu en Verín e o Barco, onde a alarma saltou pola privatización dos servizos de Radioloxía.
AS AGRUPACIÓNS DURMINTES
A paralización dos plans directores dalgúns dos grandes hospitais galegos foi o que animou os sanitarios a impulsar as agrupacións en lugares nos que existían, pero que non estaban sendo moi activas. Foi o caso da Coruña ou Ourense, a única provincia na que, cun proxecto arquitectónico que data do 2008 e propón edificar sobre os actuais terreos do complexo hospitalario, aínda non se deu solución ao futuro do CHOU. A isto uniuse o peche de camas de enfermos de Psiquiatría no hospital de Toén, e a súa reubicación no Piñor, onde se perderán postos de crónicos. Con este panorama, os ourensáns saíron o pasado xoves á rúa ao berro de “Existimos”.
Luís Álvarez, un dos membros da plataforma en defensa da sanidade pública de Ourense, asegura que este movemento se asemella ao Guadiana: “Aparece e desaparece”. Débese, explica tamén Ramón Veras, da asociación coruñesa, a que “as plataformas van aparecendo non cunha estratexia de organización, senón para dar resposta a problemas concretos”. De feito, matiza, “a propia asociación galega é unha organización máis dentro das plataformas, que a súa vez se integra na federación española”.
Para todos os integrantes destas plataformas, así como para os máis de 15.000 galegos que se manifestaron en Santiago de Compostela baixo o lema SOS Sanidade Pública, os case 50.000 vigueses que pediron un hospital público ata en dúas ocasións, e os cerca de 70.000 pontevedreses que fixeron o mesmo, hai unha cousa clara, este sistema non é o que queren financiar. Martín explícao do seguinte modo: “Se seguen os recortes, e levamos unha redución do gasto sanitario do 10% nos últimos dous anos en Galicia; continúa a construción de hospitais privados cun modelo de financiamento que multiplica por catro o custe da infraestrutura, e segue sen darse saída ao Plan Mellora da Atención Primaria, que é a base do sistema porque é onde se fai a prevención, o sistema será insostible nuns anos”.
Estas asociacións xurdiron ao albor doutra gran crise, a do petróleo do ano 73, que trouxo consigo todas as reformas neoliberais das décadas dos 80 e os 90. Foi tamén entón cando a presidenta británica Margaret Thatcher introduciu en Inglaterra os sistemas de financiamento por concesión administrativa nos hospitais, hoxe descartados alí por ineficientes, pero que a conselleira galega retomou – como os seus homólogos de Valencia e Madrid fixeron nas súas comunidades–para os centros centros hospitalarios de Vigo e Pontevedra. En Galicia, con este pano de fondo, o movemento asociativo prendeu en Vigo hai xa tres décadas, segundo o portavoz de SOS Sanidade Pública, Manuel Martín, porque foi na cidade olívica onde “se ensairon sempre os intentos de privatización da sanidade galega”.
“O movemento das plataformas nace entre os 80 e os 90. É a época de gobernantes como Ronald Reagan e Margaret Thatcher, cando se introducen reformas neoliberais na sanidade e se comeza a defender a idea de que hai que reducir o Estado e de que os sistemas públicos deben empregar a lóxica da empresa privada para diminuír a burocracia e mellorar a competencia; os médicos e sanitarios, as asociacións de veciños e de doentes crónicos e os sindicatos –que representaban os traballadores estatutarios da sanidade, pero tamén a todos os demais, que perciben parte do seu salario en especie, a través das prestacións de saúde– fixemos entón unha alianza para parar isto”, relata Martín. “No caso galego, comezamos preocupándonos polas listas de espera, das que non se sabía nada e que hoxe son públicas, e pola privatización dos servizos sanitarios, que comezou cando se asignou unha área a un hospital privado como Povisa, que non reunía as condicións para atendela; logo viñeron o Medtec, que era unha sociedade pública, que podía ser privatizada e que se empregou para xestionar a alta tecnoloxía nos hospitais e desgazar os servizos de cirurxía cardíaca e homodinámica; e as fundacións, coas que se xestionaron hospitais como os de Verín, o Barbanza ou o Salnes”, prosegue o facultativo, que atribúe á presión das plataformas en defensa da sanidade éxitos como a reintegración das prestacións que levaba o Medtec e as fundacións dentro do Servizo Galego de Saúde (Sergas).
Actualmente, hai máis de catorce plataformas en defensa da sanidade pública en Galicia, agrupadas todas baixo o selo SOS Sanidade Pública, imaxe de marca creada hai un ano, di Martín, como “unha estratexia de márketing” porque o certo é que todo este entramado asociativo ten vida propia. Hai asociacións, como a de Vigo, cunha longa tradición; outras como as de Ourense –que sacou á rúa esta mesma semana a máis de tres mil persoas– ou a da Coruña, que viñan de vello, pero que se reactivaron agora, mentres que a maioría naceron por mor da xestión sanitaria do actual Goberno, ata o punto de que este mesmo mes xurdía a do Barbanza. Todas elas comparten un obxectivo común: facer fronte a privatización do sistema sanitario, pero desde o ámbito local. É por iso que integran na súa estrutura as asociacións veciñas e, nalgúns casos, mesmo a corporacións municipais. É o caso da Plataforma contra a privatización e polo hospital único de Pontevedra, que conta co apoio de trece concellos, ademais do de PSdeG e BNG –que están con EU na maioría das agrupacións–, cinco sindicatos e varias asociacións de veciños.
OS ÚLTIMOS EN CHEGAR
Esta dinámica repítese por toda Galicia. A plataforma da Barbanza naceu xa co apoio de 17 colectivos (catro partidos; cinco sindicatos, incluído o comité de empresa do hospital e oito asociacións da zona), ao día seguinte de comezar a súa andaina xa eran 18. Apareceu ante a posibilidade de que a Xunta concedese á Fundación Renal Íñigo Álvarez de Toledo (Friat) a xestión do tratamento de diálisis no hospital comarcal, como xa acontece nos de Verín e O Barco, onde esta empresa pon o persoal e o Sergas as instalacións, de xeito que, tal e como denunciaban PSdeG e BNG esta mesma semana, deixan de ter nefrólogo de garda.
“No noso caso, tiñamos pensado constituírnos logo das eleccións, para montar a plataforma á marxe do proceso electoral, pero vimos que non podíamos agardar porque se ía privatizar a diálese e, se non o chegamos a facer, se non montamos follón estaba todo dito”, explica Marián Rodríguez, voceira da asociación, que engade: “O que queríamos é que a xente vise que esta non é unha loita do hospital, senón dos usuarios, de toda a poboación”.
Parece que está sendo así porque, como explica a portavoz de Sanidade do BNG no Parlamento, Ana Luisa Bouza, “a sanidade é un dos servizos públicos máis visibles, a xente ve o que pasa cando vai a urxencias e, cando se decata de que pode desaparecer, deféndeo”. “Durante o bipartito mellorouse a asistencia, reducíronse as listas de espera, creáronse os plans directores dos hospitais e iniciouse a construción de centros de saúde; agora o deterioro é moi visible porque se pechan servizos e se privatizan outros e son os propios profesionais os que ven as necesidades e tiran das plataformas, que sempre estiveron aí”, engade a nacionalista.
Á loita contra a privatización de servizos nas rías, a Galicia interior engadiu a de preservar as súas áreas sanitarias, como forma de xestión de recursos e medios. Os rumores de que hospitais comarcais como o de Burela, na Mariña, ou o de Monforte de Lemos, no sur de Lugo, podían quedar para atender a crónicos, mentres a atención sanitaria se centralizaba en Lugo, nunha área única de Primaria e Especializada, fixo que os veciños se mobilizasen nestes concellos para facer ver a Consellería de Sanidade que non estaban dispostos a renunciar a servizos que viñan de vello. Uns dez mil monfortinos e habitantes da contorna dixéronllo en multitudinarias manifestacións a titular do departamento, Pilar Farjas, que se viu obrigada a acudir ao concello lugués a transmitir tranquilidade. E o mesmo ocorreu en Verín e o Barco, onde a alarma saltou pola privatización dos servizos de Radioloxía.
AS AGRUPACIÓNS DURMINTES
A paralización dos plans directores dalgúns dos grandes hospitais galegos foi o que animou os sanitarios a impulsar as agrupacións en lugares nos que existían, pero que non estaban sendo moi activas. Foi o caso da Coruña ou Ourense, a única provincia na que, cun proxecto arquitectónico que data do 2008 e propón edificar sobre os actuais terreos do complexo hospitalario, aínda non se deu solución ao futuro do CHOU. A isto uniuse o peche de camas de enfermos de Psiquiatría no hospital de Toén, e a súa reubicación no Piñor, onde se perderán postos de crónicos. Con este panorama, os ourensáns saíron o pasado xoves á rúa ao berro de “Existimos”.
Luís Álvarez, un dos membros da plataforma en defensa da sanidade pública de Ourense, asegura que este movemento se asemella ao Guadiana: “Aparece e desaparece”. Débese, explica tamén Ramón Veras, da asociación coruñesa, a que “as plataformas van aparecendo non cunha estratexia de organización, senón para dar resposta a problemas concretos”. De feito, matiza, “a propia asociación galega é unha organización máis dentro das plataformas, que a súa vez se integra na federación española”.
Para todos os integrantes destas plataformas, así como para os máis de 15.000 galegos que se manifestaron en Santiago de Compostela baixo o lema SOS Sanidade Pública, os case 50.000 vigueses que pediron un hospital público ata en dúas ocasións, e os cerca de 70.000 pontevedreses que fixeron o mesmo, hai unha cousa clara, este sistema non é o que queren financiar. Martín explícao do seguinte modo: “Se seguen os recortes, e levamos unha redución do gasto sanitario do 10% nos últimos dous anos en Galicia; continúa a construción de hospitais privados cun modelo de financiamento que multiplica por catro o custe da infraestrutura, e segue sen darse saída ao Plan Mellora da Atención Primaria, que é a base do sistema porque é onde se fai a prevención, o sistema será insostible nuns anos”.
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El conseller de Salud afronta tres protestas y marchas diarias
Europa Press
El conseller de Salud de la Generalitat, Boi Ruiz, deberá afrontar tres concentraciones diferentes y protestas diarias en los centros sanitarios durante la próxima semana.
Serán unos días cruciales en los que su departamento debe decidir en qué puntos concretos aplica el recorte anunciado de 1.000 millones de euros en el presupuesto sanitario, y cumplir así con su compromiso de presentarlos de forma pública y transparente antes del 22 de abril.
Hospitales como el de Bellvitge, centros del Parc de Salut Mar --que incluye el Hospital del Mar--, el Vall d'Hebron y el Clínic de Barcelona, entre otros, han protagonizado durante los últimos días protestas con cortes de calles incluidos que, al menos por el momento, no tienen previsto detener hasta que el conseller no presente su denominado "plan de choque".
Al mismo tiempo, un movimiento ciudadano en la red social Facebook que se ha autonombrado 'Indignados (No al recorte en sanidad)', creado hace una semana y que ya cuenta con unos 4.300 seguidores, ha convocado una manifestación para el próximo miércoles, y acumula unas 1.000 publicaciones en su muro apelando a protestar en la calle contra los recortes del Govern de Artus Mas.
En declaraciones a Europa Press, uno de los fundadores de la plataforma, que trabaja como enfermero en el Hospital del Mar y que prefiere mantener el anonimato, ha reconocido que el fenómeno les ha sobrepasado, como si los miembros hubieran encontrado en los escritos virtuales la válvula de escape en épocas que se avecinan sombrías, según el parecer de sindicatos y trabajadores de la sanidad catalana.
Durante los últimos días, diversos comités de empresa han filtrado a los medios de comunicación los recortes que las direcciones de los centros sanitarios han propuesto para hacer frente al recorte, entre los que destacan el despido de unos 7.200 profesionales, la mayoría eventuales --según datos de UGT--; la disminución de las operaciones y camas disponibles; el aumento de las listas de espera; la reorganización de los días de vacaciones de las plantillas y, en definitiva, un empeoramiento de la calidad asistencial.
El conseller Ruiz, por su parte, ha negado reiteradamente que las medidas a implementar vayan a reducir la calidad asistencial o pretendan desmantelar el sistema de salud pública, si bien su gestión en 100 días ha provocado la convocatoria de una concentración sindical unitaria el jueves 14 de abril, otra de facultativos --convocada por Metges de Catalunya-- el día antes, y otra de usuarios el mismo día --convocada por la plataforma 'Indignados'--.
Si bien es cierto que falta por ver el seguimiento que tendrán dichas concentraciones, muchos empleados de la sanidad amenazan con decir basta, máxime cuando ya el año pasado se les recortó uniformemente un 5% de su salario, tanto si trabajaban en la sanidad pública --un 60% del total en Catalunya-- o en la privada.
El conseller de Salud de la Generalitat, Boi Ruiz, deberá afrontar tres concentraciones diferentes y protestas diarias en los centros sanitarios durante la próxima semana.
Serán unos días cruciales en los que su departamento debe decidir en qué puntos concretos aplica el recorte anunciado de 1.000 millones de euros en el presupuesto sanitario, y cumplir así con su compromiso de presentarlos de forma pública y transparente antes del 22 de abril.
Hospitales como el de Bellvitge, centros del Parc de Salut Mar --que incluye el Hospital del Mar--, el Vall d'Hebron y el Clínic de Barcelona, entre otros, han protagonizado durante los últimos días protestas con cortes de calles incluidos que, al menos por el momento, no tienen previsto detener hasta que el conseller no presente su denominado "plan de choque".
Al mismo tiempo, un movimiento ciudadano en la red social Facebook que se ha autonombrado 'Indignados (No al recorte en sanidad)', creado hace una semana y que ya cuenta con unos 4.300 seguidores, ha convocado una manifestación para el próximo miércoles, y acumula unas 1.000 publicaciones en su muro apelando a protestar en la calle contra los recortes del Govern de Artus Mas.
En declaraciones a Europa Press, uno de los fundadores de la plataforma, que trabaja como enfermero en el Hospital del Mar y que prefiere mantener el anonimato, ha reconocido que el fenómeno les ha sobrepasado, como si los miembros hubieran encontrado en los escritos virtuales la válvula de escape en épocas que se avecinan sombrías, según el parecer de sindicatos y trabajadores de la sanidad catalana.
Durante los últimos días, diversos comités de empresa han filtrado a los medios de comunicación los recortes que las direcciones de los centros sanitarios han propuesto para hacer frente al recorte, entre los que destacan el despido de unos 7.200 profesionales, la mayoría eventuales --según datos de UGT--; la disminución de las operaciones y camas disponibles; el aumento de las listas de espera; la reorganización de los días de vacaciones de las plantillas y, en definitiva, un empeoramiento de la calidad asistencial.
El conseller Ruiz, por su parte, ha negado reiteradamente que las medidas a implementar vayan a reducir la calidad asistencial o pretendan desmantelar el sistema de salud pública, si bien su gestión en 100 días ha provocado la convocatoria de una concentración sindical unitaria el jueves 14 de abril, otra de facultativos --convocada por Metges de Catalunya-- el día antes, y otra de usuarios el mismo día --convocada por la plataforma 'Indignados'--.
Si bien es cierto que falta por ver el seguimiento que tendrán dichas concentraciones, muchos empleados de la sanidad amenazan con decir basta, máxime cuando ya el año pasado se les recortó uniformemente un 5% de su salario, tanto si trabajaban en la sanidad pública --un 60% del total en Catalunya-- o en la privada.
10 abr 2011
Los recortes de la Generalitat incendian la sanidad catalana
Las protestas de trabajadores y pacientes se extienden por los hospitales
El País
Apenas 100 días de Gobierno y una sola consigna repetida hasta la saciedad -recortar, recortar y recortar- han bastado al presidente catalán Artur Mas (CiU) para poner en ebullición el sistema sanitario catalán. Varios miles de trabajadores de los grandes hospitales de Barcelona y Tarragona salieron ayer y el miércoles a la calle, en lo que parecen ser los primeros pasos de un conflicto que se avecina largo y extenso. Largo, porque las organizaciones sindicales y sanitarias apenas empiezan a articularse con la vista puesta a la próxima cita: una marcha el próximo día 14 frente a la sede de la Generalitat. Y extenso, porque, ya desde estas primeras concentraciones, los manifestantes están contando con la complicidad de la ciudadanía: ayer, frente al hospital de Bellvitge, varios pacientes se sumaron a la concentración sindical, mientras los conductores atrapados en la Ronda del Litoral por la protesta de los trabajadores del hospital del Mar cambiaron los bocinazos por los aplausos en cuanto vieron la causa del atasco, informan Gorka Pérez y Alba Casanovas.
El hombre que ha encendido la sanidad catalana es Boi Ruiz, el jefe de la patronal hospitalaria al que Mas encargó la responsabilidad sobre el sistema en tiempos de crisis. La misión de Ruiz: una reducción sin precedentes del gasto sanitario del 10%; ahorro que en algunos hospitales alcanza el 20%. Un recorte que, acompañado de ciertas declaraciones -Ruiz ha animado a los catalanes a suscribir un seguro médico privado- y decisiones -la supresión del impuesto de sucesiones, que solo pagaban ya las grandes fortunas- ha levantado todo tipo de suspicacias sobre si el sistema es capaz de soportar un recorte de esta magnitud o si lo que está sufriendo Cataluña es en realidad un cambio encubierto del modelo sanitario. Lo que ocurra en esta autonomía, además, es seguido con atención desde otros puntos por si tras las elecciones del 22-M otras comunidades pudieran seguir la misma senda.
Desde que Ruiz asumió el cargo, la sanidad catalana ha recibido, uno tras otro, mensajes inquietantes, que además han tenido una indeseada eficacia por su indefinición. Con la vista puesta en la aprobación de los presupuestos (para lo que aún faltan dos meses) y con la machacona consigna de recortar, el Departamento de Salud ha ido dejando caer las noticias sobre lo que se avecinaba casi sin concretar. El efecto ha sido algo así como una bola de nieve que cada semana engordaba con una novedad de mayor calado que la anterior.
El primer mensaje claro fue la necesidad urgente de reducir en al menos 850 millones el gasto sanitario. El segundo, el retraso o la paralización de la construcción de siete nuevos hospitales y al menos 44 centros de salud. Luego vino el anuncio de que la espera máxima de 180 días para ser operado en la sanidad pública, garantizada por decreto por el tripartito iba a quedar en papel mojado ante los recortes en ciernes. La guinda, sin embargo, la han puesto los hospitales públicos, cuyas direcciones mantienen estos días reuniones con los trabajadores para transmitirles las medidas de ahorro que preparan con vistas a la aprobación del presupuesto.
Gigantes como el Vall d'Hebron o Bellvitge, con un millar de camas cada uno, quedarán durante cuatro meses este verano semivacíos, con casi la mitad de sus camas y plazas de UCI y críticos cerradas. Ellos, como el Clínic o Sant Pau, reabrirán las camas en octubre, pero no todas: aproximadamente una de cada diez desaparecerán para siempre. El goteo de cierre de servicios ha sido incesante en los últimos días entre los casi 80 hospitales que forman la red pública catalana: centros de salud mental, servicios para atender dependencias, ambulatorios para urgencias...
Si el recorte sanitario ya ha llegado a las calles, la actividad en los despachos de los directores de los hospitales es frenética. Cada uno de ellos tiene la misión de recortar su presupuesto entre el 8% y el 16%, y en algunos casos hasta el 20%, según fuentes de los distintos hospitales. Con este reto, muchos se han puesto a cortar en lo inimaginable. El hospital del Mar estudia imponer la talla única en las batas de sus empleados, con un ahorro anual de 12.000 euros. Cambiar menos a menudo las sábanas de los enfermos podría aportar otros 66.000 euros. Los documentos a los que ha tenido acceso EL PAÍS de otros centros no se quedan a la zaga: bajar el gasto de agua, luz y calefacción, renunciar a días de vacaciones, acortar el tiempo que el personal de enfermería utiliza para pasar el testigo al siguiente turno, reducir el tiempo que médicos y enfermeros dedican a formación, alquilar espacios al sector privado, ahorrar en gasas, pañales y material quirúrgico, rebajar el gasto en limpieza...
En total, según varias estimaciones hechas por sindicatos y asociaciones sanitarias, Cataluña perderá dos millares de camas y entre 2.000 y 7.500 empleos con los recortes. Con esta información, muchos dudan de que Boi Ruiz pueda mantener su promesa de "ahorrar en lo accesorio sin que afecte a la calidad del servicio". El propio Artur Mas salió ayer a la palestra para tranquilizar a la opinión pública y su electorado, tratando de minimizar el impacto real de los recortes. Aseguró que el sistema podrá aguantarlo porque Cataluña tiene la sanidad "más generosa de Europa", informa Miquel Noguer.
Discrepa la exconsejera Marina Geli, que duda de que el sistema sea capaz de soportar un recorte de esa magnitud sin desangrarse. "Lo peor es que nadie está explicando a qué modelo nos llevan", afirma Geli. "Cataluña y España tienen una sanidad joven respecto a los países de nuestro entorno, un sistema que, por tanto, gasta poco", algo más de 1.200 euros por catalán y año. "Aplicar estos recortes a un modelo con un gasto bajo, sin buscar fuentes alternativas de financiación, es letal para el sistema", concluye.
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A plataforma sanitaria cre que a candidata do PP irá ao debate
Espera que Julia Rodríguez cambie de actitude respecto do seu predecesor
La Voz de Galicia
La Voz de Galicia
A Plataforma en Defensa da Sanidade Pública respondeu onte ás acusacións do PP sobre a suposta intencionalidade política do debate público sobre o futuro do hospital comarcal ao que foron citados os tres aspirantes á alcaldía de Monforte. Fíxoo reiterando a súa invitación á candidata popular, Julia Rodríguez, para que estea presente no coloquio, que se celebrará previsiblemente a última semana de abril, nunha data aínda por determinar.
«Ela segue a ter un asento á súa disposición», dixo a portavoz da plataforma, Maribel García, que advertiu ao PP que non perderán o tempo «en falar do que non sexa ou que de verdade impórtanos, que é ou que vai pasar co hospital e coa súa área sanitaria».
A plataforma sanitaria confía en que a candidata do PP recapacite durante a entrevista que teñen previsto celebrar a a próxima semana para explicar a Julia Rodríguez os motivos polos que decidiron convocar a todos os cabezas de lista e as condicións nas que se desenvolverá o debate. «\ a esperanza de que nesa reunión ela reconsiderará a súa postura, pois lamentariamos que recupere a mensaxe do seu antecesor», sinalou Maribel García, que non acpeta que un colectivo «que foi capaz de mobilizar a perto de vinte mil persoas sexa cualificado de paripé». «Parece ser que nós fomos capaces de explicarlle á xente cal era ou problema real, algo que segundo Julia Rodríguez non soubo facer ou seu partido», engadiu a portavoz da plataforma.
Un ano de espera
Este colectivo fai fincapé en que o seu interese por deixar claro o compromiso dos candidatos á alcaldía co mantemento da área sanitaria non está fóra de lugar. Principalmente porque as garantías que lles ofreceu o presidente da Xunta aínda non se plasmaron nun decreto, a pesar de que vai cumprirse un ano da reunión que mantiveron en Monforte. «Nós somos xente de honra e se ou PP encárgase de conseguir que realmente se potencie ou hospital comarcal e publíquese antes dás eleccións ou decreto [da área sanitaria] ten garantido ou noso recoñecemento», dixo Maribel García.
A portavoz da plataforma emprazou, doutra banda, ao PP a que aclare se entre os 500.000 euros que investirá a Xunta este ano no hospital comarcal «inclúen vos 400.000 que se ían gastar en pintar a fachada ou sonse a maiores desta cantidade, pois pouco pódese facer con só 100.000 euros en equipamento». De momento, subliña, a realidade é que para a última reparación do mamógrafo do centro «houbo que percorrer ao despezamento sanitario porque xa non había pezas».
9 abr 2011
El PP dice que la plataforma solo busca sacarle votos con el hospital
Julia Rodríguez descarta acudir al debate con los otros candidatos
La Voz de Galicia
La Voz de Galicia
El PP cargó ayer contra la Plataforma en Defensa da Sanidade Pública para justificar la ausencia de su candidata a la alcaldía en el debate sobre el futuro del hospital comarcal, en el que sí estarán presentes los cabezas de lista de BNG y PSOE. El presidente de los populares en Lugo, José Manuel Barreiro, calificó la invitación de la plataforma de «paripé» y dijo que surge con una clara intencionalidad «política e partidista». Julia Rodríguez también se mostró muy explícita al respecto: «La principal representante de la plataforma fue en una lista del BNG y no puede gozar de la presunción de objetividad».
La candidata del PP hizo hincapié en que está dispuesta a reunirse con los responsables de esta plataforma «con la misma buena disposición que con el resto de colectivos», e incluso adelantó que este encuentro podría producirse la próxima semana. Sin embargo, su negativa a participar en el debate con los otros candidatos no tiene vuelta atrás. «Para nada eludo mi responsabilidad en el tema sanitario, que considero muy importante, pero no existe riesgo alguno en cuanto a la situación del hospital», explicó.
Si se reactiva la polémica sobre el área sanitaria en estos momento es, a su juicio, «por fines políticos y con vistas a utilizarla como arma arrojadiza contra el PP». En el hospital comarcal, prosiguió, «no hay cierre ni desmantelamiento, lo que existe es una gestión eficaz y por eso no tiene sentido el debate».
Datos sobre inversión
Julia Rodríguez echó mano de las cifras para despejar cualquier sombra sobre el mantenimiento del nivel de servicios que presta el centro sanitario monfortino. Según sus datos, la Xunta invirtió el pasado año 700.000 euros en el hospital y para el presente ejercicio está previsto un gasto de 500.000 euros en equipamiento. «No se invierte en algo que se va a desmantelar», apuntó la candidata. «O hospital segue aí, segue a ter ratios moi bos en tempos de resposta e o apoio económico da Xunta», subrayó Barreiro.
Para el presidente provincial del PP, la plataforma sanitaria «mentiu hai un ano cando dixo que o hospital ía ser desmantelado» y debería disculparse ante los vecinos ahora que, según su criterio, la conselleira de Sanidade y el presidente de la Xunta han despejado posibles dudas sobre el futuro del hospital.
Un error asumido
Pese a todo, la candidata del PP a la alcaldía de Monforte reconoció que su partido debe reconocer el error de no haber sabido aclarar a los vecinos el significado del área sanitaria integrada. Llegará un momento, sugirió, «en que habrá que explicar mejor en qué consiste, en qué sería buena y en qué no».
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